Límites en la arquitectura y en la ciudad.
Después de leer un artículo en arkimia que trataba sobre cuatro obras maestras de cuatro arquitectos emblemáticos del siglo XX, encontré un pequeño vídeo que hicimos como ejercicio para la Escuela, que consistía en introducir la Casa Farnsworth en diferentes lugares para ver cómo variaban los límites de ésta en función del paisaje. Podemos ver desde la casa soterrada, en una playa, en el centro de una ciudad, en el campo, sumergida...
Como le decía a Fernando, la Casa Farnsworth de Mies es en sí un espacio abierto, dialogante, alterable y contaminable, que varía sus propiedades (límites, privacidad, ...) según el lugar donde se inserte.
En su situación original, Mies trató de conseguir la armonía entre tres factores principales: NATURALEZA - CASA - HOMBRE, encontrando las relaciones naturaleza-casa, naturaleza-hombre y casa-hombre. Estos tres vértices forman un gran conjunto donde se amalgaman lo natural, lo artificial y lo humano. En este conjunto, la naturaleza para Mies juega un papel de fondo, como objeto de pura contemplación, un papel pasivo. Pero superando esta visión puramente contemplativa, sería quizás más interesante entender esta naturaleza no tanto por lo que tiene, sino por lo que en ella ocurre. Se trataría de enfatizar los aspectos dinámicos de ésta, fruto de la relación espacio - tiempo - luz.
Antes, cuando hablaba de límites del paisaje, me refería más bien a los límites o barreras visuales, a los límites físicos. Hoy en día existe cierta ambigüedad entre los límites de lo público y lo privado. Se podría hablar de la invasión de lo público en el ámbito privado a través de las tecnologías de la comunicación; hablaríamos de áreas públicas "privadas" (centros comerciales, estaciones o centros culturales), en donde se negocian los límites existentes entre el espacio público urbano y el espacio público arquitectónico, siendo la arquitectura la que ejerce de mediadora entre ambos espacios; y hablaríamos de otras tantas ambigüedades, que nos llevarían a la conclusión de que nuestro espacio contemporáneo no tiene límites, o estos son más bien difusos.
Según José Morales: "los límites en la ciudad se multiplican, y ya no está tan claro que sólo aquella realidad física que servía para catalogar la ciudad real -centro, extramuros, periferia, tierra, agua, superficie, profundidad, piel, interior, exterior- sirva para explicar los acontecimientos físicos de la ciudad contemporánea. La presencia física de estos fenómenos y sus analogías con las formas de la arquitectura y de los espacios públicos no han hecho sino multiplicar lo que ya era una realidad: la infinidad de límites y fronteras que hoy constituyen la ciudad. El límite, al contrario de como se ha querido ver, no era susceptible de suturas, soldaduras o fusiones. La ciudad está llena de ellos y los espacios de ésta estarían más definidos por los acontecimientos que les son próximos (objetos, trayectos, topografías, topologías) que por la pretendida e inexacta limitación que los definiría. El espacio de la ciudad se configura hoy más por el espacio de "lo demás" -acontecimientos de todo tipo- que por la propia y justa presencia de aquello que entendíamos por espacio urbano. La idea límite ha perdido precisión, es algo difuso."
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Muy interesante la superposición de distintos "telones de fondo". Como anécdota, hay un escenario que me ha llamado especialmente la atención: el puente colgante de Bilbao, al fondo, en el Nervión, entre Getxo y Portugalete.
Sería muy interesante ver, también, cómo se adecúa el edificio no sólo a los "telones de fondo" desde dentro, sino desde fuera, o sea, cómo se encaja en entornos distintos, como "dialoga" (palabra comodín, muy de arquitectos, que diría mi colega Pablo) con distintos paisajes urbanos y naturales.
Si no te importa, actualizo mi entrada con un enlace a este video, que me parece muy interesante para valorar todavía más la Farnsworth.
El análisis que se hizo en este vídeo era básicamente desde el interior de la casa, aunque también se hizo un estudio desde el exterior, viendo qué pasaba si se introducía la casa en una parcela urbana, con medianeras, y en los demás entornos. La casa tal y como fue concebida, en su lugar de origen, queda protegida por la masa de árboles que la rodea; y en el momento en el que la sacas de su "hábitat natural", la casa pierde intimidad y no funciona en algunos casos, al menos como casa, quizás con otros usos sí -un pequeño museo, una oficina, etc.-
Si viésemos el proceso de ideación de la casa (a ver si encuentro este vídeo), hay un momento en el que Mies decide que uno de los muros interiores llegue al plano exterior de cristal, cortando el paso; pero rápidamente cambia de opinión, y lo rectifica, porque precisamente quería conservar la idea del recorrido perimetral por el interior de la casa, para captar y experimentar la arquitectura mediante el movimiento en torno a ella (360º) y por su interior. El recorrido era una buena forma de expresar la relación espacio-tiempo, dándonos una visión secuencial del espacio a medida que nos movíamos. Por todo esto, quizás nos llamó más la atención el estudio más detallado de la casa desde su interior, que desde su exterior.
Por otra parte, la conclusión a la que se llegó también es que al cambiar de lugar, el paisaje ya no se trataba de un elemento puramente contemplativo, sino que tomaba una posición activa, puesto que en función de éste la casa se iba transformando, convirtiendo partes de la casa que anteriormente eran totalmente visibles en partes más íntimas.
Fernando, puedes utilizar el vídeo sin problemas, para eso está, para compartirlo.
El vídeo me ha parecido un muy buen ejercicio para entender cómo el entorno afecta al espacio interior de la obra. Evidentemente esto es así porque esta casa está casi en su totalidad acristalada, permitiendo por tanto ese diálogo, que es muy diferente al que se da en la arquitectura islámica.