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La fuerza de la selección natural

Mimetismo_Kalima Inachus

Para Dennett no existe idea más poderosa que la teoría de la evolución que, según él, equivale a la selección natural. Su alcance se extiende más acá y más allá de los ámbitos de la biología: desde los orígenes del universo hasta el cambio cultural y la moralidad. La selección natural la entiende como un proceso algorítmico del mismo tipo que puede ser un programa de un ordenador, esto es, como un conjunto de instrucciones que aplicadas de modo sistemático permiten resolver problemas, en particular permite la adaptación. Para que la selección natural actúe basta con que se dé un conjunto de patrones en condiciones de reproducirse, una variación ocasional sobre ese conjunto, un mecanismo de selección y la heredabilidad de las unidades seleccionadas. Lo asombroso es que ese mecanismo, ciego y pautado, sin nadie que programe o que suministre instrucciones, produce resultados que parecen obra de una inteligencia, organismos que se pueden contemplar como máquinas diseñadas óptimamente para resolver problemas adaptativos. Entre ellos, la inteligencia que, de esa manera, no es el resultado de inteligencia alguna. Hay reloj sin relojero.

Nuestra mirada frente a los productos de la selección natural es la de una suerte de ingeniería invertida. Un ingeniero empieza con un problema o con una tarea a resolver y diseña un mecanismo capaz de realizar la tarea. La mirada del biólogo opera al revés, enfrentado a la estructura se pregunta por el problema adaptativo para cuya solución fue seleccionada. Desde el resultado final, para esa perspectiva, no habría diferencia entre un producto de la inteligencia humana y lo que es resultado de la selección natural.

Para Dennett, como sucede con cualquier otro algoritmo, la selección natural es «neutral» respecto al soporte en el cual se materializa. No sólo opera sobre un soporte biológico (genes). Por eso, la teoría se puede extender más allá de la evolución de las especies. En el caso de las sociedades humanas funciona el mismo mecanismo sólo que aquí opera sobre un sustrato distinto: no se seleccionan genes, sino sus unidades culturales equivalentes, los memes (ideas, modas, artefactos). En un caso y en otro lo importante es que se produzcan modificaciones, posibilidad de difusión y diferente eficacia reproductiva.

Leer artículo completo:   Daniel Dennett: con Darwin nos basta

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Un Comentario »

  1. elvis — 07-07-2008 - 06:24:26 GMT 2

    muchas gracias por la imagen

    me sirvio para mi tarea

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