COLECTIVO INMIGRANTES y problemática de la VIVIENDA
El mayor peso demográfico de la inmigración –por encima del 80%- se sitúa en espacios urbanos no agrícolas. El continuo descenso de viviendas en alquiler es poco funcional para algunas situaciones y tendencias de la sociedad actual en las que esta forma de tenencia es la opción más fiable. Entre ellas cabe citar las siguientes: - Cambios en la dinámica familiar y de los hogares: crece el número de personas adultas “sin familia”, o en situación de transición. Este sector conforma una demanda de vivienda por períodos cortos, hasta definir su situación. - El incremento de la temporalidad laboral, que implica una mayor disponibilidad y movilidad de la mano de obra, resulta poco funcional con la modalidad de vivienda en propiedad, que presupone estabilidad residencial. Puede considerarse que el objetivo de favorecer la movilidad de los trabajadores encaja mejor con la promoción de viviendas en alquiler. - El importante crecimiento de la inmigración también tiende a cambiar el mercado de vivienda: al menos en la primera fase migratoria, la débil inserción económica y/o las necesidades del proyecto migratorio (deudas, remesas, etc.) plantean como única opción el alquiler.
Entre 1977 y 2001 el número de jóvenes emancipados entre 25 y 29 años cayó del 57% al 30%, disminuyendo también la proporción de emancipados en el tramo de 30 a 35 años (del 77% al 67%).
Aunque se haya producido un importante incremento del número de viviendas construidas, no se han cubierto las necesidades de toda la población. Algunos sectores cubren holgadamente sus necesidades, con segundas y terceras viviendas, e incluso las mantienen vacías para venderlas más caras en el futuro, mientras subsisten diversas formas de precariedad como el chabolismo, el hacinamiento y la ocupación de viviendas deterioradas o en malas condiciones y, sobre todo, crece la proporción de jóvenes que no salen del hogar paterno.
Los precios de los alquileres (11% de las viviendas principales, en el mercado inmobiliario español), también han crecido, pero a un ritmo más moderado y con menos picos que los precios de compra de viviendas nuevas. La media de incremento anual –a precios constantes- entre 1987 y 2004 ha sido del 1,4% para los alquileres y del 6,7% para la venta de viviendas nuevas; dicho de otro modo: los precios de alquiler han subido un 24% en 17 años y los de venta un 115% (casi cinco veces más).
La tendencia general en los últimos años es de un gran crecimiento de la vivienda libre, por encima de las necesidades reales, junto a un debilitamiento paulatino de la oferta pública, que incluye las promociones privadas con ayuda o subvención oficial. Se refuerza la demanda por parte de los sectores más solventes de la población, no sólo para viviendas principales, sino para segundas residencias o como pura inversión, mientras los sectores con menor nivel de renta cada vez tienen un acceso más difícil a la oferta privada –debido al encarecimiento de los precios- y se encuentran con menos ayudas del sector público. Con esta lógica se puede asegurar –si hay suficiente margen de ganancia para los promotores- una producción abundante, pero no su reparto en función de las necesidades sociales, para lo que serían precisas intervenciones institucionales más eficaces.
POLÍTICA DE VIVIENDA.Dos instrumentos principales de la política de vivienda en España:
- La planificación urbanística. Que está en gran parte transferida a las comunidades autónomas y a los ayuntamientos, que se encargan de la aplicación de las normas y de la gestión del suelo a través de los Planes Generales de Ordenación Urbana, las normas subsidiarias y la delimitación del suelo urbano.
- Ayudas económicas:- Prestaciones directas (a los ciudadanos y a las empresas constructoras, para que promuevan y vendan viviendas más baratas que las del mercado libre).- Ayudas indirectas (desgravación fiscal en el IRPF por los pagos y/o cuotas correspondientes a los créditos hipotecarios).
Problema: No existe ayuda fiscal estatal para los arrendatarios (inquilinos) de viviendas de alquiler, lo que se considera una discriminación a favor de los propietarios.

- En el primer momento (próximo a la llegada), el desconocimiento del medio y la urgencia por encontrar ubicación hacen que la vivienda se convierta en un refugio (VIVIENDA DE EMERGENCIA), más o menos provisional; por tanto, quedan postergados otros objetivos como la comodidad o la elección de personas para la convivencia. La forma más habitual de alojamiento es entonces el alquiler de una habitación, en muchas ocasiones compartida.
- En un segundo momento, una vez que se tiene suficiente conocimiento del mercado ocupacional y de la vivienda, los inmigrantes disponen ya de ciertos recursos y es posible la elección de un espacio de convivencia, aunque todavía sea provisional, generalmente en un piso de alquiler con familiares o amigos seleccionados. (VIVIENDA DE TRANSICIÓN)
- Por último, una vez reunificada la familia o la mayor parte de ella, el objetivo es lograr estabilidad relacional para lo que tratan de establecerse en una vivienda habitual, generalmente alquilada pero en ocasiones adquirida; en tales casos tratan de mejorar las condiciones de habitabilidad y el equipamiento doméstico. (VIVIENDA ESTABLE)
Entre las mujeres inmigrantes la situación de “interna” no se considera negativa desde el punto de vista de la vivienda, ya que permite el máximo de ahorro y el consiguiente envío de remesas, principal objetivo de su primera etapa migratoria. Sin embargo, mantenerse como interna una vez reagrupados el marido y/o los hijos, o cuando se espera un bebé, es valorado negativamente.
Entre los hombres la situación inicial más frecuente es compartir un piso con otros inmigrantes, a veces en condiciones de hacinamiento. Por los testimonios recogidos, los hombres aguantan mejor que las mujeres los problemas típicos que se producen en estos espacios (falta de limpieza y orden, ruidos y, sobre todo, falta de intimidad). Cuando en el piso conviven niños pequeños o chicas jóvenes, la presión para buscar una solución es más apremiante.
SEGREGACIÓN RESIDENCIAL
La inmensa mayoría de inmigrantes tiene asegurada la cobertura de servicios básicos de agua, luz, aseo y cocina, aún cuando estos sean con frecuencia compartidos con otros hogares que viven en la misma vivienda.
USO Y DISFRUTE DE LA VIVIENDA.
Actividades que se realizan en la casa:
El descanso diario (dormir) y las comidas (desayuno, comida y cena) son las dos actividades más habituales que se realizan en los hogares. En el caso de la población inmigrante procedente de países periféricos, el tiempo de descanso es el más frecuente, seguido de las cenas, los desayunos y, a notable distancia, las comidas del mediodía. Entre los tiempos de trabajo prevalece el doméstico, aunque sólo es una actividad habitual para la mitad del colectivo (las mujeres); el estudio es relativamente frecuente (35%) y bastante menos el trabajo remunerado dentro del hogar (16,5%). Por último, las actividades de ocio pasivo (ver televisión, vídeo, escuchar la radio, etc.) son habituales para dos terceras partes, mientras el 12% nunca o rara vez disfruta de esas distracciones en el interior del hogar.
PLAN VIVIENDA.
Ayudas para la compra directa o indirecta de viviendas, pero no para el alquiler de éstas.
SOCIEDAD PÚBLICA DE ALQUILER.
Quizás se podría plantear que en una primera fase, este colectivo (el de inmigrantes) trabajase para la comunidad (sistema residencial sostenible) a cambio de alojamiento.
Tendríamos una comunidad formada por tres colectivos: INMIGRANTES – ESTUDIANTES – TURISTAS, los cuales tienen una cosa en común, y es que sus condiciones económicas son similares. Los trabajos de limpieza, mantenimiento, jardinería, etc… vendrían muy bien para este tipo de personas, para asegurarse una vivienda mínima.
En este documento se da por analizado el primer colectivo. Habría que ver cuál sería la relación entre los tres colectivos. Las relaciones serían más bien entre: inmigrante-estudiante e inmigrante-turista, porque el estudiante y el turista coincidirían menos, ya que se darían el relevo en vacaciones; no obstante habría una minoría que sí entrarían en relación.
Ya sabemos cuáles son las necesidades y los servicios básicos de una vivienda para un inmigrante, ¿y para un joven turista o estudiante, variarían mucho esos espacios?


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Hola! me llamo Marcos y trabajo en una administración local que se llama Consorcio As Mariñas elaborando en este momento un proyecto para crear una especie de Bolsa de Alquiler para colectivos en riesgo de exclusión social, y más concretamente, para inmigrantes. Este artículo me ha recordado bastante a uno que he leído hace poco, de hecho me estoy informando todo lo que puedo, no sé si publicado por el colectivo IOE, titulado Inmigración y Vivienda en España, o quizá otro publicado por la Asociación Española de promotores públicos de vivienda.
El caso es que querría recabar en la fundamental influencia que ha poseído y posee la línea general de los Planes de Vivienda de las administraciones públicas en la tasa de habitabilidad y en el precio y en el mercado del alquiler. En este sentido, no es de extrañar que una persona que deba afrontar un alquiler que ronda el 50% de su sueldo, decida invertir ese dinero en su compra, porque además va a tener el respaldo directo e indirecto de la administración. Los perjudicados son, como sucede habitualmente, todos aquellos que, por los motivos que sean, no pueden acceder a esa línea de corte que representan los requisitos mínimos para acceder a un crédito o a un alquiler determinado. En este sentido, solo quedan aquellos inmuebles en peores condiciones que necesitarian de cierta inversión para ser alquilados, y que frente a esa emergencia de la que se hablaba, y a un problema de recursos, son alquilados a estos colectivos vulnerables. Por otro lado, es imprescindible señalar que en el caso de los inmigrantes, existen múltiples reticencias a facilitarles una vivienda por desconocimiento de hábitos y por una serie de prejuicios sobre los que la administración debiera actuar. Digamos que poseen menos posibilidades o menos capacidad para negociar con quien alquila, por lo que se establece una relación de superioridad, del arrendador frente al arrendado. Por supuesto que hay que considerar las condiciones específicas de este colectivo, relacionadas con la inestabilidad de empleos y sueldos y de su frecuente irregularidad administrativa,frente a la que poco pueden hacer, pero lo que no se puede es cerrarles las puertas, aprovechándonos de su desconocimiento, ya que, de así hacerlo, comprobaremos como de hecho ya sucede, que se incrementa el nº de personas que habita en la calle y el hacinamiento en las infraviviendas para beneficio de sus propietarios.
En otro sentido del artículo, querría recapacitar sobre la crítica que se hace fente a la segregación residencial. Si bien es imprescindible reconocer que la creación de guetos no ayuda a la "integración", tampoco se puede privar a este colectivo de una red de apoyo social y emocional que no se proporciona desde la población autóctona. En este sentido, se ha de reconocer la importancia que este tippo de concentraciones ha tenido, y tiene en las reivindicaciones de estos colectivos, haciendo fuerza de presión y creando focos de diversidad cultural, si bien esto ha sido posible con la colaboración de la administración y del resto de vecinos que han formado parte de ella. No podemos olvidar que los prinicpales responsables de la creación de guetos somo nosotr@s y nuestra reticiencia a conocer lo nuevo, y por otro lado, el olvido por la administración de esa diversidad que podría dar, pero que también necesita recibir.
Algunas medidas para solucionar esta situación pasan, además de por las líneas ya apuntadas,
- por una sensibilización ciudadana frente a esta situación, y por la orientación y el reconocimiento de hábitos y concepciones de vivienda de unos y otros; en definitiva, por el fomento de la comunicación entre vecinos, sean de donde sean.
- porque la administración deje de hacer ricos a constructores y busque que los cerca de dos millones de viviendas vacías sean alquiladas, obligando a quienes las tienen en esta situación a responsabilizarse de ellas y a cuidarlas, además de sacarles rendimiento. Así se hace más asequible el mercado del alquiler.
- también se debe incentivar la recuperación de casa viejas,si, en mal estado, en un afán por recuperar nuestro patrimonio arquitectónico que tenemos tan olvidado, y fomentar el acercamiento a la arqueología industrial, incluso con proyectos que podrían crear nuevos nichos de empleo, compartidos y creativos, ya que cada día que pasa se ven más grúas y más adefesios en nuestras ciudades, y por contra se reduce nuestra "calidad de vida" (en un sentido amplio), con el incremento de la polución, contaminación acústica, concentración de población, etc.
Para acabar con este extenso comentario, quisiera simplemente recordar que la ciudad que queremos la construimos entre tod@s, y de nosotr@s va a depender que sea o no un lugar agradable para vivir y disfrutarla.
Gracias.
Marcos, estoy contigo con que de nosotr@s depende en buena parte que se consiga una buena integración de los colectivos inmigrantes. Me parece muy interesante el proyecto de la Bolsa de Alquiler para inmigrantes, ya nos mantendrás informados. Los proyectos y las actuaciones que estáis llevando a cabo desde el Consorcio As Mariñas me parecen muy útiles y necesarios para ir mejorando poquito a poco nuestra calidad de vida, luchando como decís contra la exclusión social, apostando por los programas de inserción laboral, el reciclaje de residuos, respetando el medio ambiente…, etc. Nosotros, desde el punto de vista de la arquitectura, también deberíamos de intentar aportar una mejora o beneficio a nuestros pueblos o ciudades, y quizás no estaría mal pensar en cómo o de qué forma la arquitectura podría acercar o disminuir las distancias entre culturas, ¿sería posible esto de alguna forma?, ¿se podría investigar acerca de qué tipo de espacios favorecerían los encuentros, lugares de conversación o relaciones entre personas de distintas culturas? Un saludo. Galicia, preciosa tierra.
Hola de nuevo. En relación a las preguntas que formulas, y sin intención de resultar para nada pretencioso, considero que la arquitectura si que posee un importante papel en ese acercamiento, y sobre todo vinculada con lo que implica su distribución en unos espacios que, en definitiva, debemos compartir tod@s. En este sentido, y quizá aunque no esté muy en boga, deberíamos retomar aspectos que repercuten en el diseño y en la concepción de edificios haciéndolos menos agresivos con el terreno y el paisaje, y aprovechando las facilidades que este nos proporciona. Por poner un ejemplo, ¿qué ha sido de la orientación de construcciones hacia el sol, o de la utilización demateriales autóctonos? De acuerdo, la demanda existente impide recabar en estos aspectos, pero ¿a costa de quién? pues de tod@s nosotr@s. A nivel grupal, por supuesto, se debe fomentar el uso y el abuso de espacios comunes, y la propia creación de los mismos debe fomentar el que esos espacios nos contagien esa comunidad, y que a su vez sean capaces de, con lo nuevo, evocar la evolución de lo que fué, sin romper ese continium. En el ámbito privado, resulta importantísimo retomar la calidad de las vivendas, aportantdo soluciones arriegadas, innovando para hacer de un rey la casa de un pobre.
De nuevo, vulvo a soñar en alto. Y repecto a Coruña, o a Galicia mismo, si que es verdad que es, ya casi diría era, una tierra muy bonita, gracias, pero lo cierto es que todos esos sueños que escribo no aparecen reflejados ni en lo más mínimo, y todo ello genera rechazo, algo de violencia y opresión. Se nota en el ambiente. Por supuesto que la sensibilidad de cada uno es muy particular, tanto como propia. Sin embargo, en uno de esos barrios en los que actualmente habita un importante nº de inmigrantes está ganando movimiento y empatía entre la población que considera esta situación como un aliciente para una parte de la ciudad que había sido caracterizada por contener múltiples casas baratas edificadas en otro de esos manidos bom(es) de la construcción de finales de los 60 y de los años 70.
Gracias de nuevo.